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Letonia Hoy Imprimir E-Mail

HOY, LETONIA ESTÁ COMPROMETIDA EN AYUDAR A UNA NUEVA EUROPA A CONSTRUIR UNO DE LOS PERÍODOS MÁS PROMETEDORES DE SU HISTORIA.
 

Al acabar su segunda década de renovada independencia, Letonia continúa desempeñando un papel cada vez más destacado en Europa y en el mundo. Junto con la UE y la OTAN, Letonia está ayudando a construir el siglo XXI.

Actualmente, Letonia está renovando lo viejo, creando lo nuevo y exhibiendo orgullosamente una presencia nacional revitalizada en la escena europea. También el resto del mundo vuelve a descubrir Letonia. Está descubriendo un país que ha sido un estado soberano desde 1918, pero un estado con una identidad nacional durante siglos. Un país que sobrevivió a dos guerras mundiales y a 50 años detrás del Telón de Acero, ahora confiado aún más a los principios de libertad, de democracia y de cooperación internacional. Un país con una lengua, una cultura y una actitud enteramente suya – y con toda una identidad nacional que se formó en la dinámica región del mar Báltico y fue tejida a través de las más diversas influencias históricas. Letonia es un país báltico, un país del mar Báltico, un país europeo. En 2004 se convirtió en un país de la OTAN y de la UE y está desarrollando activamente su papel en una comunidad mundial en constante transformación y cada vez más globalizada.

Letonia es una piedra angular de la próspera región del mar Báltico en el Norte de Europa. Es un país de 2,2 millones de personas que están explorando con ilusión lo que significa vivir, trabajar y crear sus familias en un ambiente natural que pueden moldear ellos mismos. Es un lugar donde jóvenes empresarios, y personalidades del mundo social y cultural tienen buenas razones para ser optimistas sobre su futuro. Un futuro que permite a Letonia preservarse, protegerse y desarrollarse como un lugar muy especial en el mundo.

Una Tradición de Democracia

La República de Letonia se estableció como democracia parlamentaria en 1918, y eligió cuatro Saeimas (parlamentos) antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Era miembro de la liga de naciones y una parte notable de la vida política y cultural de Europa. En torno a los años 30 se vio afectado como otros por la agitación política y social de la preguerra de Europa, y a pesar de eso estableció una economía fuerte y un nivel de vida próspero, comparables a sus vecinos del mar Báltico, Finlandia y Dinamarca.

Por su ubicación clave en la importante región del mar Báltico, la Unión Soviética ocupó Letonia, y su capital estratégica, Riga, en 1940. Fue anexionada ilegalmente por la URSS, permaneciendo como nación prisionera y república soviética de hecho durante 50 años. La ocupación soviética suprimió de una forma brutal las tradiciones democráticas de Letonia y la economía de libre mercado con deportaciones, una colectivización forzada y una la censura cultural. Pero la idea de la independencia seguía siendo fuerte incluso bajo la ocupación soviética. En 1990, la población de Letonia eligió a una mayoría de diputados favorable a la independencia en lo que entonces era el cuerpo parlamentario soviético, el Consejo Supremo de Letonia.

El 4 de Mayo de 1990 - 50 años después del arrebatamiento soviético de Letonia - el nuevo Consejo Supremo aprobó el inicio del proceso político de eliminación del gobierno soviético y la restauración de la independencia total en Letonia. El gobierno Soviético en Moscú rechazó reconocer esta declaración, y en 1991 intentó suprimir el gobierno favorable a la independencia con la fuerza de las armas. Entre los muertos hubo algunos de los periodistas y de los cineastas más conocidos de Letonia.

En respuesta, la población de Letonia inició una campaña masiva de resistencia pasiva y organizó manifestaciones pacíficas cada vez más grandes, exigiendo el fin de la ocupación soviética y la restauración completa de la independencia nacional. Durante los “días de las barricadas” a principios de 1991, diez mil agricultores, trabajadores y patriotas marcharon a Riga desde todo el país para construir barricadas alrededor de los edificios del estado y defender el gobierno y el parlamento de otros ataques soviéticos.

El 3 de marzo de 1991, el 87 por ciento de todos los residentes de Letonia (letones, rusos, ucranianos, bielorrusos y otras etnias) participaron en un referéndum sobre la independencia, y un 73 por ciento de la población votó a favor. Como los Letones étnicos representaban apenas el 53% de la población total, el elevado voto entre todos los residentes indicó que una gran cantidad de todos los grupos étnicos habían votado con una mayoría de Letones para restaurar la independencia nacional.

El 21 de agosto de 1991, tras el derrumbamiento de la Unión Soviética, el Consejo Supremo letón adoptó una resolución para la restauración completa de la independencia letona. A finales de 1992 el Consejo Supremo de la era Soviética abandonó toda autoridad al proclamar nuevas elecciones para el primer parlamento letón posterior a la independencia, que se celebró los días 5 y 6 de junio de 1993. Las elecciones llevaron a la convocatoria del 5º parlamento Saeima, siguiendo la tradición de los cuerpos parlamentarios de Letonia de la preguerra. El 5º parlamento Saeima eligió a Guntis Ulmanis nuevo Presidente de la República de Letonia en 1993.

Las elecciones parlamentarias siguientes se celebraron en 1995, 1998, 2002, y 2006. El presidente Guntis Ulmanis fue reelegido para un segundo periodo en 1996. El 7º Saeima en 1999 eligió a la Dra. Vaira Vīķe-Freiberga a Presidenta, luego reelegida por el 8º Saeima en 2003. En 2007 el 9º Saeima eligió a Valdis Zatlers Presidente. Actualmente, las elecciones parlamentarias y presidenciales se celebran cada cuatro años. 

En la democracia parlamentaria de Letonia, el Presidente designa a un Primer Ministro (que debe ser aprobado por el Saeima) y firma la entrada en vigor de las leyes. El Presidente puede devolver las leyes para su revisión y enmienda. Los Presidentes de la Letonia moderna han utilizado eficazmente sus cargos para promover los objetivos de la política exterior de Letonia, que han sido activos e influyentes en la diplomacia internacional, concretándose particularmente en su calidad de miembro de la OTAN y de la UE.

Inmediatamente después de la completa restauración de la independencia en 1991, los deseos de Letonia hacia la democracia, el libre diálogo y la libre empresa se ampliaron rápidamente más allá de la política. La mayoría de los periódicos dirigidos por el gobierno fueron privatizados o cerrados, y proliferaron nuevas publicaciones independientes diarias, semanales y mensuales. A la televisión pública (LTV1 y al LTV7) y la radio (4 canales) se añadieron nuevas estaciones de Televisión y Radio comerciales en un mercado de medios de comunicación altamente competitivo. La TV comercial sigue creciendo en Letonia, mientras que una gran cantidad de estaciones de radio privada y pública dan servicio a una gran variedad de audiencia formada por distintas etnias y culturas de diversas zonas geográficas a lo largo del país.

El sistema educativo del estado continúa reformando y reestructurando más de 30 universidades privadas, escuelas técnicas y escuelas secundarias que se han establecido desde 1991. El índice de dominio del inglés es superior al 90%, y la destreza en idiomas europeos y otros idiomas globales está creciendo enormemente. También los cursos de negocios, gerencia y tecnología de la información están atrayendo a un número muy importante de nuevos estudiantes, a la vez que las artes y las ciencias siguen siendo extremadamente populares.

La participación cívica en la institución democrática ha florecido como resultado  de las miles de organizaciones no gubernamentales (ONG) que se han formado a lo largo del país. Se dedican a la asistencia social, a la educación, a la cultura, a la acción comunitaria y a otras actividades, y están desarrollando cooperaciones con estructuras gubernamentales a la hora de tratar asuntos nacionales y locales.

En 2008 Letonia celebró el 90º aniversario de la fundación de la República de  Letonia como estado democrático. Aún necesitándose todavía muchos esfuerzos para superar las consecuencias de la trágica herencia de la guerra fría, el entusiasmo con el cual la población de Letonia ha abrazado los valores y las instituciones democráticas es uno de los valores más fuertes de Letonia en el siglo XXI.

Crecimiento y Estabilidad

A TRAVÉS DE SU HISTORIA LETONIA HA DISFRUTADO DE LAS VENTAJAS ECONÓMICAS DE SU LOCALIZACIÓN ESTRATÉGICA EN EL MAR BÁLTICO, EN RUTAS COMERCIALES IMPORTANTES ENTRE EL NORTE Y SUR, EL ESTE Y EL OESTE.

Con la restauración de la independencia a principios de los años 90, los gobiernos letones se movieron rápidamente para restauruna economía de mercado libre, animar la privatización, estabilizar la moneda y diversificar ar el flujo de importación y exportación. Consecuentemente, Letonia emergió rápidamente como uno de los casos de mayor éxito económico del período de la posguerra fría. Hoy, como miembro de pleno derecho de la OTAN y de la Unión Europea, Letonia ha experimentado una de las economías más dinámicas y con mayor crecimiento de toda Europa.

La liberalización de los precios y del mercado, realizada con pleno éxito, las pequeñas y grandes privatizaciones y la reforma del sector financiero determinaron un crecimiento de la economía a un promedio del 6,4% anual desde 1995. Esto ha ocurrido a pesar de un acercamiento liberal hacia una política económica bajo un marco macroeconómico muy riguroso. Los mecanismos de mercado fueron utilizados para obtener la asignación de mejores recursos, y las nuevas leyes, dictadas para promover el desarrollo económico, crearon nuevas instituciones para asegurar un sistema transparente de justicia civil.

Desde su introducción la moneda letona, el lat, ha sido una de las monedas más estables de Europa. En 2005, después de entrar en la UE y de desarrollar una estrategia para participar en el Mercado Monetario Europeo, el lat quedó unida al euro.

La integración en la UE ha sido tan sólo un paso en el camino de una transformación económica conducida por dos fuerzas subyacentes: las reformas estructurales y la supresión de obstáculos al comercio y al movimiento del capital. Después de entrar en la UE, el mercado interno de Letonia ha crecido rápidamente de 2,3 millones a 450 millones. Esta rápida extensión del mercado interno ha permitido al gobierno crear un terreno de juego justo para todas las compañías, elevando la competitividad en todos los sectores de la economía.

El sistema financiero de Letonia se edifica sobre sólidas fundaciones macroeconómicas, una política monetaria de gran éxito y un firme compromiso por el conservadurismo fiscal. Esto ha permitido a Letonia cumplir con los estándares de la UE y asegurar todos los instrumentos financieros modernos necesarios para su funcionamiento en una economía global. Y lo que es más importante, ha convertido a Letonia en un país extremadamente competitivo a todos los niveles de negocio internacional.

La confianza en la economía de Letonia ha atraído a los inversionistas extranjeros, que representan el 78% del capital del banco de Letonia. La gran mayoría de los inversionistas proveen del Norte de Europa, expandiendo su papel como una piedra angular en los negocios, el comercio, los transportes/logística y las finanzas en la prospera región del Mar Báltico.

Con su localización privilegiada como eje de tránsito para el comercio Este-Oeste, Letonia se convirtió en uno de los países más favorables para la inversión extranjera. Con un índice de impuesto corporativo de un 15%, e impuestos individuales en un 25%, Letonia tiene una de las presiones fiscales más bajas en Europa. La reserva acumulada del FDI se ha duplicado cada 3-4 años desde principios de los años 90. A finales de 2005 la reserva del FDI de Letonia excedió 4 mil millones de dólares americanos. Las agencias internacionales de crédito han concedido a Letonia grados de solvencia en las inversiones.

Tres puertos y vías de transporte sobre ruedas con un alto rendimiento del procesamiento del cargamento dan servicio en cualquiera de las direcciones importantes,  conectando Europa del Norte, Central y del Oeste, Rusia y los países de la CEI. Con una red ferroviaria especializada y de alta capacidad para el transporte del petróleo y de sus derivados, Letonia actúa de intermediario en el mercado de los recursos energéticos de Rusia y otros países del antiguo bloque soviético con clientes occidentales. El Aeropuerto Internacional de Riga ha emergido rápidamente como un centro multifuncional para el turismo internacional, los viajes de negocios y otros destinos más allá de la región del mar Báltico.      

La Unión Europea es el socio comercial principal de Letonia, constituyendo el 80% del total de las exportaciones y de las importaciones. La consolidación de la economía de mercado letona y la integración con la región del mar Báltico y la UE han tenido un impacto significativo en los flujos del comercio exterior. En estos últimos años, los mayores mercados de exportación para el mercado de Letonia han sido Alemania, Suecia, el Reino Unido, Rusia y los Países Bálticos vecinos, Lituania y Estonia.

Letonia ha demostrado tener una de las tasas de crecimiento económicas más altas de la UE. En el período entre 2001 y 2003, el PIB creció un 7,3% al año, y aumentó hasta el 12% en 2006. Aunque la entrada en la UE, la armonización de impuestos indirectos, y los altos precios del petróleo hayan aumentado la inflación, se espera que las buenas tasas de crecimiento continúen debido al crecimiento en todos los sectores importantes de la economía nacional. Esto es especialmente cierto en el sector servicios, así como en los sectores del comercio, del transporte y de las comunicaciones

Los sectores dominantes que están atrayendo a inversionistas globales incluyen la fabricación, la silvicultura y la carpintería, el procesamiento y e la ingeniería metalúrgica, las materias textiles, los productos químicos y los productos farmacéuticos, logísticos y transitorios, la construcción y las propiedades inmobiliarias. El importante sector estratégico de las tecnologías de la información, que estimula el desarrollo en el resto de los sectores, es especialmente prometedor en este país. La estrategia innovadora de cluster en los sistemas de información integrada de Letonia ha estimulado un crecimiento en el desarrollo de programas, en la asesoría, en el desarrollo del hardware y de soluciones en las transmisiones de datos.

Las políticas económicas actuales de Letonia se han desarrollado conforme a la estrategia de Lisboa dentro de la UE, que busca “una economía competitiva basada en el conocimiento y capaz de un desarrollo económico sostenible con más y mejores trabajos, mayor cohesión social y respecto por el ambiente.” La piedra angular de esta política para Letonia es la innovación, no solamente en el sector de la alta tecnología. El gobierno está determinado a ayudar a las empresas a hacer los cambios necesarios desde la producción de bajo valor hasta el valor añadido. Se han iniciado múltiples proyectos para aumentar las empresas innovadoras y para estimular a grupos empresariales altamente productivos. Consecuentemente, los negocios tradicionales están desarrollando con éxito nuevas maneras de producir más eficientemente productos existentes. Parece claro que Letonia saltará una generación en términos de capacidad tecnológica total en los próximos años.

La estrategia de desarrollo a largo plazo de Letonia se basa en la construcción de una sociedad moderna, centrada en el conocimiento y empeñada productivamente y a nivel de innovación con una economía mundial globalizada.

Al entrar en el siglo XXI, Letonia se afirma como un socio favorable en la visión europea de un futuro próspero y seguro.

UNA POLÍTICA EXTERIOR BASADA EN LA COOPERACIÓN Y EL EMPEÑO CONSTRUCTIVO

Cuando Letonia entró en las Naciones Unidas en 1991, lo hizo como un país que reconocía que su vuelta a una comunidad global llevaba consigo nuevas responsabilidades y desafíos globales. Era una oportunidad histórica para cerrar un capítulo de la historia del mundo, y abrir uno nuevo basado en el empeño internacional constructivo, en la cooperación amplia y en valores comunes.

Los principios y las prioridades de la política exterior de Letonia han estado claros desde el principio y han seguido siendo constantes desde la restauración de la independencia. Incluyen la cooperación de Letonia con los socios estratégicos y los países de la región del mar Báltico, la integración en las estructuras unificadas de seguridad europeas y transatlántica, y la implicación activa en organizaciones y proyectos internacionales.

Al incorporar principios definidos por el gobierno y adoptados por el parlamento letón, la política exterior de Letonia, como su política económica, ha sido uno de los casos de éxito de la era siguiente a la guerra fría. La calidad de miembro activo en el Consejo de Europa, el OSCE y el CEID permitió a Letonia alcanzar los objetivos estratégicos principales en calidad de miembro de la UE y de la OTAN en 2004, mucho antes de lo que se había esperado. Los logros políticos, económicos y sociales que llevaron a la conformidad con la UE y los estándares de la OTAN en tan breve periodo de tiempo han abierto un nuevo capítulo en el desarrollo político de Letonia.

Históricamente, Letonia siempre ha tenido estrechas relaciones culturales, económicas y políticas con Europa Occidental, en particular con los países de la región del mar Báltico. En la construcción de un estado letón moderno, los países de la UE y de la OTAN han sido los socios más activos y más influyentes de Letonia. Letonia desea ver un Consejo para los Estados Bálticos (CBSS) que sea vital, activo, y eficaz, y ha formado lazos especiales con Lituania y Estonia a través del Consejo de Ministros báltico y de la asamblea parlamentaria báltica. Dada la localización geográfica central de Letonia, que conecta Escandinavia con el continente, y el este con el oeste, Letonia se coloca estratégicamente para ampliar su papel histórico como piedra angular de la región del mar Báltico.

Al mismo tiempo Letonia ha intentado establecer relaciones constructivas con sus vecinos no pertenecientes a la UE, incluyendo Rusia, Bielorrusia y Ucrania. Una historia compartida, una relación de muchos años, los contactos culturales y un interés común en el comercio y en la cooperación con los estados de la ex URSS han puesto a Letonia al frente de la “Política Europea de Vecindad” de la UE. Los vecinos de Letonia también son vecinos de la UE y de la OTAN, así que adoptando un papel dominante en promover la cooperación regional, Letonia puede mejorar el servicio para los intereses comunes de todos los miembros de su alianza. 

La ocupación soviética de 50 años en los países bálticos dejó un número de temas delicados que han requerido especial atención en las relaciones Ruso-Letonas. Ante todo, estaba el retiro de Letonia de todas las tropas y bases militares rusas (antiguamente soviéticas) de Letonia. Esto se finalizó en 1994. En cooperación con el OSCE, la UE y otras organizaciones internacionales, la nacionalización de Letonia, la educación y las políticas sociales de integración han tratado las necesidades de los ciudadanos anteriormente soviéticos que todavía residían en Letonia. Letonia cree que las herencias políticas y sociales de la historia se deben tratar abiertamente y honestamente para que los vecinos se conviertan también en amigos. En 2007, Letonia firmó un acuerdo fronterizo con Rusia, abriendo el camino para una mayor estabilidad, fiabilidad y cooperación entre la UE, la OTAN y Rusia.

Siempre han existido relaciones especiales con los Estados Unidos, que nunca reconocieron la legitimidad del dominio soviético en Letonia tras la Segunda Guerra Mundial. La primera misión diplomática de Letonia en los E.E.U.U. se estableció en 1922 y continuó funcionando en la capital de Washington a lo largo de los 50 años de ocupación soviética. En 1990 el Presidente George H. W. Bush acogió con satisfacción en la Casa Blanca a líderes letones favorables a la independencia, y renovó las plenas relaciones diplomáticas con Letonia en 1991. El Presidente Bill Clinton puso en marcha una asociación activa con Letonia, ayudó a negociar la retirada de las tropas rusas y visitó Riga con su esposa Hillary Rodham Clinton en 1994. Clinton también firmó la Carta Báltica de los E.E.U.U. de 1998, que fijó la etapa para la ayuda activa de los E.E.U.U. y de la candidatura a la OTAN de Letonia. El presidente G. W. Bush desempeñó un papel dominante en la entrada de Letonia en la OTAN en 2004 y visitó Riga el 7 de mayo de 2005, reuniéndose con la presidenta Vaira Vīķe-Freiberga y pronunciando un importante discurso sobre la política exterior en el futuro de Europa. Así como la visita del presidente Clinton en 1994, la presencia del presidente G. W. Bush en Riga en 2005 destacó el papel estratégico muy importante de Letonia en un contexto transatlántico. El  Presidente Bush volvió a Riga en 2006 junto con otros 25 líderes mundiales en la cumbre de la OTAN.

El compromiso de Letonia en la cooperación global se ha traducido en su calidad de miembro de la Organización Mundial del Comercio, del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la Organización Mundial de la Salud, así como de muchos otros organismos internacionales.

Por el año 2005, Letona había establecido más de 40 misiones diplomáticas en todo el mundo, incluyendo embajadas en la mayor parte de los países de la UE, así como en China, Turquía, Japón e Israel. Continúan abriéndose nuevas embajadas y los representantes del comercio y del turismo de Letonia están estableciendo oficinas en ciudades importantes. Mientras que el mundo responde a los desafíos y a las oportunidades de la globalización, Letonia está ampliando constantemente sus relaciones con todas las regiones de la comunidad global. Por su posición estratégica en la región del mar Báltico, Letonia continúa mirando al norte y al sur, al este y al oeste, comprometida en proteger sus intereses nacionales con la consolidación de la democracia y la estabilidad y confiando en el mundo en general.

CONSOLIDACIÓN DE UN SISTEMA DE SEGURIDAD TRANSATLÁNTICO

Cuando Letonia restauró su independencia en 1991, muchos vieron este evento como el principio de la vuelta de Letonia a Europa. Letonia, sin embargo, ha sido parte integrante de la vida política, económica y cultural europea durante ocho siglos. Con el derrumbamiento del telón de acero y el final de la guerra fría, Europa ha vuelto con entusiasmo su mirada hacia Letonia. Para Letonia, ser miembro de la Unión Europea y de la OTAN no son metas en sí mismas, sino que significan simplemente lograr una meta mayor - la construcción de una Europa unida que sea estable y segura, entera y libre.

Letonia quiso ser miembro de la OTAN para contribuir a la formación de una política de seguridad euro-atlántica completamente integrada. En el desarrollo de una política de seguridad nacional, los gobiernos de Letonia se han centrado en la cooperación regional y en la integración europea. Al mismo tiempo, Letonia ha construido una relación especial con los Estados Unidos para consolidar la dimensión transatlántica de su política de seguridad.

Para Letonia, ser miembro de la OTAN significa un compromiso con los principios de base del Tratado del Atlántico Norte, poniendo especial énfasis en la democracia, el Estado de Derecho, la estabilidad política y el desarrollo económico. Al planificar sus fuerzas armadas nacionales según los estándares y las políticas de la OTAN, Letonia ha optimizado con éxito los gastos y los recursos para la defensa.

Letonia buscó el contrato activo con la OTAN incluso antes de solicitar ser miembro. En 1991 Letonia participó en la reunión inaugural del consejo de cooperación del Atlántico norte (NACC), ahora Consejo de Asociación Euro-Atlántica (EAPC). En 1994, Letonia firmó el cuadro de la Asociación para la Paz (PFP) y se hizo participante activo de la PFP. Letonia fue nombrada país aspirante a la OTAN en 1999 en la cumbre de la OTAN en Washington y se comprometió totalmente al proceso del plan de actuación en calidad de miembro (MAPA). Durante la cumbre de la OTAN en Praga el 21 de noviembre de 2002, los jefes de Estado y de Gobierno invitaron oficialmente a Letonia a que comenzara las negociaciones de acceso para entrar en la OTAN. Letonia entró en la alianza el 29 de marzo de 2004, obteniendo garantías de seguridad que nunca había tenido antes, basadas en su participación completa en el sistema de defensa colectiva. Dos años más tarde Letonia acogió la cumbre 2006 de la OTAN en Riga.

Para Letonia, la contribución a la seguridad internacional significa más que una preparación militar e interoperatividad. En armonía con otros miembros de la OTAN, Letonia ha restablecido las instituciones democráticas, puesto el Ministerio de Defensa bajo control civil y desarrollado un presupuesto de defensa completamente transparente.

Puesto que Letonia no tenía una fuerza de defensa nacional durante la ocupación soviética, el sistema de defensa nacional de Letonia se construyó prácticamente desde cero. Las Fuerzas Armadas Nacionales fueron establecidas en 1991, y adaptadas para responder a la seguridad necesaria de Letonia y conforme a la normativa de la OTAN.

Los planes de estructura del poder se han revisado substancialmente para asegurarse de que los planes futuros sean realistas y sostenibles. En calidad de miembro de la OTAN y ante la necesidad de desarrollar capacidades militares comunes, así como sus propias fuerzas armadas, el Parlamento aprobó un nuevo concepto de defensa nacional en 2003. La participación en la defensa colectiva, el establecimiento de fuerzas armadas profesionales, la cooperación entre las fuerzas armadas y la sociedad, y la cooperación militar internacional se definen como los principios básicos de la defensa de Letonia.

Como miembro de la OTAN y de la UE, Letonia ha desarrollado su política de seguridad de gran alcance hacia el sur del Cáucaso, Europa suroriental, Moldavia y Ucrania. La experiencia de la reforma del sector de la seguridad de Letonia y las lecciones aprendidas durante el proceso de integración en la OTAN han permitido aportar valiosas contribuciones, que consolidan la asociación de la OTAN en un área euro-atlántica más amplia. Al ser una de las principales funciones de la OTAN y de la UE consolidar la seguridad y la estabilidad internacionales, Letonia ha participado activamente en operaciones internacionales conducidas por la OTAN y la UE. Tropas letonas y  personal especializado han participado en operaciones de mantenimiento de la paz en Macedonia, Bosnia y Herzegovina, Kosovo, y Afganistán, así como en una misión conducida por la OSCE como observadora en Georgia. Desde 2003, Letonia se ha unido a otros estados de la OTAN y de la UE en la fuerza multinacional Operation Iraqi Freedom (OIF) de Iraq. En 2004 se emplearon 373 soldados letones como contingente en una compañía de infantería, en una unidad de neutralización de artillería explosiva y como oficiales de estado mayor en Iraq. Hasta 2007 se han empleado alrededor de dos mil soldados letones en misiones internacionales.

Los proyectos de defensa comunes de los Estados bálticos han contribuido a la consolidación de la cooperación dentro de la región báltica, facilitando la integración de los Estados bálticos en la OTAN, y convirtiéndose en un buen ejemplo de cooperación regional para otros países.

La Academia Báltica de Defensa (BALTDEFCOL) es una institución educativa militar común para el adiestramiento de oficiales titulados. El principal objetivo de esta institución es establecer y mejorar continuamente el adiestramiento y la formación de los oficiales titulados de las fuerzas de defensa de los Países Bálticos. La fundación de BALTDEFCOL ha sido la manera más eficaz de entrenar a los oficiales que operan con la OTAN a nivel personal en los Países Bálticos. La marina de guerra letona ha contribuido al desarrollo de la flota naval báltica (BALTRON), poniendo especial énfasis en la detección de minas submarinas, vigilancia del mar y defensa costera. El objetivo clave de la fuerza aérea letona es desarrollar la defensa aérea, así como la capacidad de vigilancia desde el aire dentro del alcance de la red báltica común de vigilancia del espacio aéreo (BALTNET), y está participando ya en misiones de busca y rescate en la región del Mar Báltico. Mientras realiza misiones en el espacio aéreo báltico que han sido emprendidas por la alianza desde 2004, Letonia tiene previsto fijar un centro de operaciones aéreas, desarrollar la infraestructura de una nueva base aérea militar, y realizar otras funciones de ayuda a naciones anfitrionas.

Como miembro de la OTAN, en varias operaciones de ayuda a la paz las fuerzas armadas de Letonia se establecieron en Europa como socios y aliados preparados y fiables. Letonia ha contribuido a la estabilidad y a la cooperación dentro de la región participando en varias iniciativas que han incluido a todos los países alrededor del mar Báltico, incluyendo Rusia.

Simultáneamente, las tropas de Letonia han aportado confianza y apoyo dentro de Letonia. El Ministerio de Defensa en cooperación con organizaciones no gubernamentales ha realizado múltiples programas informativos y educativos en Letonia. Los militares han asistido a gobiernos locales durante desastres como incendios forestales e inundaciones y en la desactivación y la destrucción de objetos explosivos.

Letonia es consciente de que ningún país puede ser autosuficiente a la hora de garantizar su propia seguridad. El siglo XXI ha traído consigo nuevas amenazas para la seguridad europea, transatlántica y global. Sea terrorismo internacional o conflictos regionales, Letonia está lista para su participación en el fomento de la estabilidad y la seguridad en Europa y más allá de sus fronteras.

LAS VENTAJAS DE UNA SOCIEDAD INTEGRADA

Los antepasados de los letones llegaron por primera vez a la región báltica en torno a la primera mitad del año 2000 A.C. A principios del siglo IX en el Báltico antiguo empezaron a establecerse reinos tribales específicos. El territorio de la Letonia moderna estaba habitado por cuatro culturas tribales bálticas importantes - los Curonios, los Latgalianos, los Selonios y los Semigalianos - y por una tribu de Ugro-Fineses, los Livs. En el siglo XIII Letonia fue invadida por los cruzados germánicos, que fundaron Riga y establecieron el control sobre los indígenas y el territorio. Durante siglos de dominio, los comerciantes y los invasores de Alemania, Polonia, Suecia y Rusia establecieron una presencia en Letonia, junto a los habitantes locales Letones y Livs.

A finales del siglo XIX Letonia fue gobernada políticamente por Rusia  y controlada económicamente por los alemanes bálticos, y, sin embargo, la mayoría de los habitantes de Letonia – agricultores, obreros y pescadores – eran de etnia letona, y descendientes de las tribus originales bálticas y Livs. La población letona estableció finalmente un estado letón en 1918 con la ciudadanía para todos los residentes, independientemente de su pertenencia étnica. Entre 1918 y 1939, los Letones étnicos abarcaban cerca del 75% de la población; rusos, judíos, alemanes, polacos, lituanos, estonios y otras minorías representaban el resto de la población.

Durante la Segunda Guerra Mundial Letonia sufrió tres invasiones y ocupaciones. Ciento veinte mil Letones fueron deportados hacia los campos de concentración soviéticos de Siberia, ciento cuarenta mil huyeron al oeste, y diez mil desaparecieron o fallecieron en el conflicto de la Segunda Guerra Mundial. Como resultado de las políticas de Hitler se restableció a la mayoría de los alemanes bálticos en Alemania y el 90% de la población judía fue brutalmente aniquilada durante el holocausto. Casi una mitad de la población letona étnica murió, fue deportada o recolocada. Habían diezmado a la sociedad próspera de Letonia. Las bajas más consistentes pertenecían a las clases más adineradas y educadas – las que habían plasmado la vida social, económica e intelectual en Letonia tras la primera guerra mundial. Durante el dominio soviético entre 1944 y 1991, centenares de miles de soviéticos de varias nacionalidades fueron desplazados hacia Letonia, reduciendo la población letona étnica indígena casi al 50%.

Con la restauración de la independencia letona en 1991, Letonia también restableció sus leyes y políticas de ciudadanía originales. Esto permitió a todos los ciudadanos de Letonia anteriores a 1940 y a sus descendientes restaurar su ciudadanía, independientemente de su origen étnico. Los ciudadanos de la antigua Unión Soviética adquirieron el estado de residente permanente con la perspectiva de solicitar la ciudadanía Letona u otra ciudadanía.

Una nueva ley sobre la ciudadanía fue aprobada en 1994, haciendo que casi todos los residentes de la anterior era soviética en Letonia pudieran elegir la nacionalización,  independientemente de su nacionalidad.


Según la declaración para la renovación de la independencia de Letonia de 1990,

“a los ciudadanos de la República de Letonia y a los ciudadanos de otros países con residencia permanente en el territorio de Letonia se les garantiza los derechos sociales, económicos y culturales, así como las libertades políticas, de acuerdo con las normas generalmente reconocidas de los derechos humanos. Esta cláusula se aplica totalmente a aquellos ciudadanos de la Unión Soviética que estén interesados en vivir en Letonia aún sin obtener la ciudadanía letona.”

Desde 1991 Letonia ha establecido una educación minoritaria fundada por el Estado, que da servicio a 8 grupos étnicos: rusos, polacos, judíos, ucranianos, estonios, lituanos, bielorrusos y rumanos.

Muchas escuelas étnicas también se utilizan como centros culturales. En 1991 el gobierno de Letonia comenzó a aplicar un programa educativo bilingüe, proyectado para proporcionar a las minorías étnicas una oportunidad de aprender letón, así como sus lenguas maternas.

En 2001 el 7º Saeima aprobó una ley sobre la integración social, proyectada para estimular y promover la ciudadanía letona entre los residentes permanentes de todo el país. En 2002 fue creado un ministerio especial para la integración social, para promover el diálogo sobre el tema de la integración, fomentar la formación lingüística letona, y mejorar la comprensión de la cultura letona entre las minorías. El ministerio también apoya la educación y el conocimiento multicultural dentro de la comunidad étnica letona. La intención de la integración es construir a una sociedad cívica consolidada con valores comunes. En 2004 la reforma educativa se aplicó al sistema escolar para aumentar el conocimiento de la lengua letona entre todos los alumnos. Con el aumento del conocimiento del idioma letón entre todos los residentes, el gobierno espera acelerar el proceso de la nacionalización y ampliar las posibilidades educativas y de empleo desarrolladas para todos.

Hay casi 1,4 millones de hablantes nativos del idioma Letón en Letonia, y más de 200.000 en el exterior. Uno de los 250 idiomas más importantes del mundo (hablado por más de 1 millón de personas), la lengua letona es también una de las más viejas. Fue establecida como lengua del estado para preservar este patrimonio cultural único. El inglés y el ruso también se hablan ampliamente en Letonia, y el conocimiento de otros idiomas está aumentando rápidamente, permitiendo a Letonia conservar su especial identidad nacional, moviéndose al mismo tiempo hacia una integración más completa con Europa y con el mundo globalizado.

UNA ANTIGUA CULTURA EN UN DINÁMICO ESCENARIO EUROPEO

El poeta letón contemporáneo Imants Ziedonis ha descrito la cultura como algo “que es, vive, quiere vivir y prosperar”. En Letonia, este deseo espiritual de vivir y de prosperar ha desarrollado una identidad nacional distintiva durante 3.000 años.

Como otras culturas, los Letones desarrollaron tradiciones, costumbres, diseños decorativos y una visión mundial que eran únicamente suyos, íntimamente conectados a la tierra y a la naturaleza del norte de Europa de la cual dependían para su supervivencia. Irónicamente, el período en que la lengua y la cultura letonas comenzaron a consolidarse fue también el período en que se enfrentaron a su mayor amenaza, porque el siglo XIII marcó el principio de una serie de incursiones, de invasiones y de ocupaciones extranjeras. Los guerreros y los comerciantes alemanes, suecos y polacos trajeron la cultura europea a Letonia, unas veces amenazando la existencia de la cultura letona, otras veces consolidándola por medio de las adversidades, y otras veces todavía coexistiendo mano a mano.

La cultura letona se ha preservado  y manifestado en el folclore, que manifiesta la sabiduría colectiva y la creencia de los antiguos antepasados tribales de los letones. Un fenómeno cultural únicamente letón, las canciones populares, o las dainas, datan de cerca de mil años. Ricas en tradición, literatura y simbolismo, las dainas sirven como archivo oral de la cultura letona. Sus temas abarcan el curso entero de la vida humana, desde el nacimiento, la juventud, el matrimonio y el trabajo, hasta la edad avanzada y la muerte. Hasta el siglo XIX se identificaron más de 1,2 millones de textos y 30.000 melodías. En el siglo XXI, estas canciones siguen vivas, como parte esencial de las celebraciones contemporáneas letonas de los días de fiesta y de la vida social.

Esta tradición de gran alcance de la canción desempeñó un papel fundamental en el despertar nacional de Letonia en torno a la segunda mitad  del siglo XIX, y llevó a la primera celebración letona de la canción en 1873. La celebración incluía coros formados por decenas de miles de participantes, representaba un punto central de la identidad nacional durante los años de la independencia a partir de 1918 hasta 1940, sobreviviendo a la ocupación soviética, y encabezó la “revolución cantada” de Letonia a finales de los años 80.

Las tradiciones letonas todavía desempeñan un papel fundamental en la identidad letona actual. Esta cultura únicamente “letona” se teje con su literatura, su música, su danza, su teatro y sus artes visuales. Aún con todo, la herencia de la influencia extranjera también ha dado a Letonia una cultura clásica europea. Al mismo tiempo que durante el despertar nacional del el siglo XIX emergía una identidad letona distintiva, también se apreciaban las oportunidades de las otras culturas. Los Letones abrazaron con gran entusiasmo todos las Artes Clásicas – literatura, pintura, teatro, música sinfónica, arquitectura, ópera, ballet y cine. La ópera nacional de Letonia – la “Casa Blanca” de Riga – fue uno de los primeros edificios que se renovaron después de la restauración de la independencia en 1991 y es el elemento central de una vida cultural floreciente.

Hoy en día es posible admirar a los cantantes de ópera de nivel mundial de la “cantera” de Letonia, artistas como Inese Galante, Sonora Vaice, Egils Siliņš y Elīna Garance, en teatros de ópera de toda Europa. Pēteris Vasks es considerado uno de los mejores compositores contemporáneos del mundo, mientras que el violinista nacido en Riga Gidons Kremers y su orquesta de camara de Kremerata Baltica ganaron un Grammy en 2002. La violinista Baiba Skride ganó el primer premio en el concurso de música internacional de la reina Elizabeth en Bruselas en 2001 y es considerada una de las violinistas más destacadas de toda Europa. Letonia también llamó la atención del mundo de la música pop en 2002, cuando Marie N (Marija Naumova) ganó el concurso de la canción de Eurovisión, llevando este acontecimiento musical únicamente europeo a Riga en 2003. La principal banda pop de Letonia “Brainstorm” sigue siendo la principal exportación musical de Letonia.

La rápida renovación del centro de Riga ha revelado centenares de ejemplos de arquitectura distintiva de “Art Nouveau” (Jugendstil), llevando alguno a afirmar que Riga puede ser la capital del “Arte Nouveau” del mundo. Un dato interesante es que un 60% de los edificios que exhibían este estilo muy europeo de “Arte Nouveau” de la vuelta de siglo fueron diseñados por los arquitectos letones. En los años 20 y 30, los pintores conocidos como el “grupo de Riga” también establecieron un séquito internacional.

Hace cien años Riga era conocida como la “París del Norte”. Al entrar en el siglo XXI, Riga está nuevamente floreciendo como centro creativo para las artes.  Las exposiciones locales e itinerantes y la ópera, el teatro y el ballet compiten con los locales nocturnos y las discotecas que vibran con jazz, blues y las últimas fusiones electrónicas de la música hip-hop y música de discoteca.

Con sus 800 años de juventud, Riga ha sido llamada “La Ciudad de la Inspiración”, “la segunda ciudad que nunca duerme” y “La Ciudad Más Caliente del Norte”.  La vibrante vida cultural de Letonia es producto de los artistas, intérpretes y escritores de gran talento que afinaron y desarrollaron sus habilidades en las ciudades y regiones de Letonia. Muchos siguen viviendo y trabajando en sus ciudades natales o zonas rurales, mezclando las influencias de las raíces tradicionales con las influencias modernas y cosmopolitas de la floreciente capital de la nación.

ESTE DESEO ESPIRITUAL DE VIVIR Y DE PROSPERAR COMO LETONES, COMO BÁLTICOS, COMO EUROPEOS Y COMO MOLDEADORES DEL SIGLO XXI ES UN RASGO NACIONAL QUE SIGUE FORMANDO LA CULTURA DINÁMICA Y MULTIFACÉTICA DE LETONIA.

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© Texto: Ojārs Kalniņš, 2008
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